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Albeiro Arenas: “El Papa Francisco hace que nos cuestionemos la manera de servir al pueblo de Dios”

Albeiro de Jesús Arenas Molina nació en Urrao (Antioquia, Colombia) hace 46 años. Miembro de una familia numerosa compuesta por cinco mujeres y dos varones. Tanto él como su hermano Enrique sintieron la llamada de Dios a la vida agustino recoleta. A los 20 años entró en el seminario mayor de Manizales para estudiar Filosofía. Emitió sus votos solemnes tres años después y recibió la ordenación sacerdotal a los 26 años en Suba (Bogotá). Ha desarrollado toda su labor pastoral en Colombia. Primero como párroco y formador de religiosos jóvenes. Después como rector de la Uniagustiniana.

El padre Albeiro es licenciado en Teología por la Universidad Javeriana de Bogotá y licenciado en Filosofía y Ciencias Religiosas por la Universidad Santo Tomás de Bucaramanga (Colombia), donde también estudió inglés en el “Praxis Laboratory” y se diplomó en Administración y Economía. Actualmente está inmerso en los estudios correspondientes al doctorado de Teología en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín (Colombia).

Antes de ser elegido provincial por sus hermanos, Albeiro de Jesús Arenas Molina había prestado otros servicios a la provincia como ecónomo, consejero y vicario provincial.

P.- ¿Qué supone para usted que le hayan elegido prior provincial?
R.- Una gran responsabilidad para con la Iglesia, la Orden, la Provincia y los ministerios, en fin, en los que desarrollamos nuestros servicios.

P.- ¿Cuáles son las prioridades de los agustinos recoletos de Colombia y Chile?
R.- De acuerdo al objetivo trazado en el Capítulo, fortalecer la vida espiritual, la vida comunitaria y el trabajo en equipo.

Conversión interior

P.- ¿Qué objetivos les ha señalado el 79º Capítulo de la Provincia de Nuestra Señora de la Candelaria y cómo los van a conseguir?
R.- Fortalecer la vida espiritual, la vida comunitaria y el trabajo en equipo para la revitalización de la Provincia en sus aspectos vocacional, formativo, educativo y ministerial, en el ámbito de la nueva evangelización. Esperamos lograrlo a través del camino trazado en las conclusiones capitulares. Ello será posible en la medida en que todos los religiosos asumamos, con el convencimiento de una conversión interior, que es una tarea de todos, no de unos pocos ni sólo del gobierno provincial. Sólo así lograremos lo que nos estamos proponiendo.

Revitalización

Haren El nuevo Provincial y Consejo P.- ¿Cómo ve el proceso de revitalización de la Orden y qué repercusiones tiene en Colombia y Chile?
R.- Ha ambientado y motivado mucho todo el material que se nos ha enviado para la reflexión. Igualmente las celebraciones en las que una y otra vez se nos invita a asumir religiosamente este proceso. Es necesario hacerlo, dadas las circunstancias del mundo moderno en que vivimos. Y es mejor ahora y a tiempo, y no tal vez después y obligados por las circunstancias del momento.

El proceso ha de repercutir en todo, en la vida espiritual y en la dimensión comunitaria fundamentalmente; lo demás será proyección de lo anterior.

P.- ¿Qué suponen para usted y para los agustinos recoletos los gestos y palabras del papa Francisco?
R.- Un nuevo momento en la vida de la Iglesia que nos está haciendo pensar y cuestionar profundamente la manera cómo nosotros servimos al pueblo de Dios. Un momento providencial para nuestro interés de revitalización y reestructuración.

Uniagustiniana

P.- Usted ha sido el primer rector de la Uniagustiana, ¿qué supone la universidad para la Orden, y que oferta se hace a la juventud y a la sociedad?
R.- Una gran oportunidad de seguir educando bien a nuestros religiosos, como estudiantes y docentes, para responder a los retos intelectuales de hoy. Una oportunidad para seguir extendiendo la doctrina agustiniana. Una oportunidad para evangelizar la academia y, a través de la investigación, iluminar los acontecimientos y los signos de los tiempos.

También puede apoyar a la Orden y a la Provincia en muchos procesos académicos, tecnológicos, estratégicos, de márketing, de proyección social, entre otros. Se ofrece una educación humana, cristiana y agustiniana, de calidad e integral, por lo tanto transformadora de todo aquello que dificulta el desarrollo, el bienestar, la justicia, la paz y la reconciliación.

Violencia

P.- ¿Cómo ve la violencia en Colombia y qué se puede hacer para lograr la paz?
R.- La violencia es el resultado de la descomposición social, que tiene su raíz en la mala educación, la corrupción y la manifestación de la prepotencia del poder y el dinero. La combatiremos con el diálogo serio entre todos: no solo de quienes están liderando los procesos, sino también de los victimarios con las víctimas, tanto directas como indirectas. Y también trabajando con tantos niños que han padecido hechos atroces, para que no crezcan con sentimientos de venganza. En este campo intentamos hacer un aporte importante, que ya hemos mencionado: una educación transformadora de todas las diferencias sociales; una educación incluyente y liberadora.

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