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Un apostolado educativo para el joven de hoy

La Iglesia necesita de la educación si realmente quiere realizar un apostolado con los jóvenes. Sobre esto escribe el agustino recoleto Roberto Sayalero en el décimo número de Formación Permanente OAR 2018

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En la reflexión eclesial sobre los jóvenes se debe tener la educación como parte fundamental. Es el tema en el que se centra el agustino recoleto Roberto Sayalero en el décimo artículo de Formación Permanente OAR 2018, que tiene por nombre «La profundidad de la mirada. Un apostolado educativo para el joven de hoy». Centra su reflexión en dos líneas: la primera, sobre la necesidad de la educación en la vida religiosa, y la segunda, sobre la educación católico. Comienza cuestionando si realmente se anuncia a Jesucristo en la escuela y si merece la pena ser religioso o religiosa par dar clase.

Para el autor, los jóvenes, «en el período comprendido entre los dieciséis y los veinticinco años», necesitan más espacio en la Iglesia, lo que se puede conseguir a través de la educación. Ellos mismos piden «personas de referencia que atraigan a quienes, con su misma edad, no quieren saber nada de la Iglesia ni de su mensaje», a la vez que acompañen a aquellos que sí siguen el camino de la fe.

La escuela debe ser «lugar de cultura y educación», según Sayalero. En este aspecto, los Agustinos Recoletos tienen una ‘oferta educativa’. «La sociedad necesita cada vez más de personas que hayan labrado su dimensión interior». Los centros educativos agustinos recoletos necesitan ser lugares done «encontrar a Dios en la experiencia personal y el progreso de la ciencia en un ambiente de cercanía y fraternidad». Hay seis valores agustinianos imprescindibles en la escuela agustiniana: interioridad, verdad, libertad, amistad, comunidad y justicia solidaria.

La educación que los religiosos agustinos recoletos deben dar a los jóvenes se resume en dos ideas: «Educar en la amistad, la comunidad, la justicia y la solidaridad para aprender a amar y compartir» y «fomentar la interioridad, la verdad y la libertad responsable para aprender a ser».

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