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«El noviciado se trata de profundizar en mi encuentro con el Señor»

En el noviciado de las Misioneras Agustinas Recoletas, las jóvenes religiosas reciben formación en la misión y la comunidad antes de dar su sí definitivo a Cristo

De las jóvenes que deciden entregar su vida a Dios y a los demás como Misioneras Agustinas Recoletas sorprende, en primer lugar, su continua sonrisa. No entregan su vida por obligación, sino por convicción, felices por darse a los demás. En el noviciado de las MAR en Bogotá (Colombia), varias de esas jóvenes se preparan alegremente para dar su sí definitivo a Cristo como religiosas misioneras. 

Es una etapa de dos años que les inicia en la vida religiosa y les prepara para el apostolado que realizarán posteriormente en distintas zonas de misión en todo el mundo. Cruz Matilde, guatemalteca y una de las jóvenes que se preparan en el noviciado, explica que este proceso trata de «ir profundizando en mi encuentro con el señor, irme enamorando cada vez del carisma misionero».

El noviciado consiste en un primer año de formación, en el que conocen la misión y el carisma propio de las MAR, así como su forma de vivir la fe y ser apóstoles de Cristo. Pasado un año, son enviadas a una de las comunidades para su primera experiencia. Fue eso lo que más le gustó a Gloria, otra de las jóvenes de Guatemala: «Vivir como una de las hermanas me llenó».

En este línea, Jasmeire de la Cruz afirma que la vocación como Misionera Agustina Recoleta «es en comunidad». «Dios te llama a ti pero no te llama sola; te llama con un grupo de hermanas que, a pesar de ser distintas, tienen un mismo horizonte que es Jesús»; y continúa resumiendo: «s lo que nos une y lo que nos hace servir al pueblo de Dios y construir reino». 

Para esta joven de República Dominicana y formando para ser religiosa, la experiencia apostólica del noviciado ha sido lo mejor del noviciado. «Es como una fusión de lo que aprendí en el primer año, y en el apostolado pongo en práctica lo que he asumido», indica.

Precisamente la misión, que experimentan en su segundo año de noviciado, es para Irma Josefina, formadora y promotora vocacional, «lo más atractivo hoy en día para los jóvenes». «Salir a las veredas y dar mi tiempo por los demás», resume, es lo que necesita y quiere la juventud. En esta línea, Gloria asegura que le «fascina» la misión y  que «gracias a Dios he tenido esa parte en el noviciado». 

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