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El amor en (y de) la Iglesia, según san Agustín

san agustín

El agustino recoleto Bruno D’Andrea ha escrito el libro ¡Ama y verás! (Ciudad Nueva y Editorial Augustinus, 2021), en el que explica la idea agustiniana de la Iglesia como escuela de amor.

Es una más de las obras homiléticas de San Agustín, poco conocida por haber estado eclipsada por sus libros más conocidos. Sin embargo, De disciplina christiana es una rica y profunda reflexión agustiniana sobre el papel maternal y educativo de la Iglesia. El agustino recoleto Bruno D’Andrea ha estudiado esta obra y ha ahondado sobre ella en el libro ¡Ama y verás! (Ciudad Nueva y Editorial Augustinus, 2021), fruto de una larga investigación y que tiene como principal propósito redescubrir el mensaje de una predicación agustiniana un tanto olvidada.

«¡Ama y verás! es una investigación sobre una obra de San Agustín, un sermón extenso, que fue considerado un tratado, y que encierra una bellísima enseñanza sobre los aspectos fundamentales de la educación y vida cristiana», explica su autor. Hay una metáfora que se repite en la obra de San Agustín y que ha sido seleccionada como subtítulo del libro: la Iglesia, como casa y escuela para el amor. En De disciplina christiana, San Agustín teoriza que la Iglesia es el único lugar donde se enseña a amar y a ser feliz.

El agustino recoleto Bruno D’Andrea.

«Una hermosa pieza de predicación agustiniana»

El libro de Bruno D’Andrea es eminentemente científico, producto de años de investigación que dieron como fruto su tesis para la licenciatura de Teología y Ciencias Patrísticas, en el Institutum Patristicum de Roma. El texto agustiniano fue de su agrado desde el primero momento que cayó en sus manos: «Al leer el texto por primera vez me dejó muy buen sabor de boca al encontrarme con una hermosa pieza de predicación agustiniana». Había pocas investigaciones sobre De disciplina christiana, «lo poco que encontré eran estudios realizados desde un punto de vista formal pero ninguno de manera integral».

Comenzó una investigación general de un texto corto y perdido en el olvido entre las extensas estanterías agustinianas. Dedicó años al estudio, labor que no se detuvo al presentar la tesis. «Seguí trabajando para introducir más elementos de unión», recuerda. Y así conformó las casi 200 páginas de ¡Ama y verás! en las que analiza las palabras de San Agustín y las coloca en contexto.

Todo el trabajo realizado le ha regalado tres enseñanzas a Bruno. La primera, «me ha aportado una imagen positiva de la Iglesia como casa y escuela». La segunda, que el maestro de esta escuela es Cristo, «Cristo nos enseña». Y la tercera, «la centralidad del amor», un elemento clave en la obra agustiniana. «Agustín siempre quiere aclarar que la vida cristiana es una vida de amor; si no te amas a ti mismo, no puedes amar al otro y para ello necesitas a Dios». Esto se aprende y el lugar para ello es la Iglesia.

«Cuando uno se deja llevar por el amor…»

Hay muchas enseñanzas que aporta la Iglesia, pero Bruno D’Andrea destaca una en especial: «En la Iglesia, el ser humano descubre que su idea central y vital es amar y ser amado; aprendemos a amar». Esto, nos dice San Agustín, no lo enseña la escuela, porque el único y verdadero maestro para enseñar esta idea es Dios.

Haciendo alusión al título del libro, ¿qué veremos si amamos? «Cuando uno se deja llevar por el amor, encuentra que ama poco a Dios y más a las cosas materiales», afirma el autor de ¡Ama y verás!. Y no solo esto, también encontramos que Dios nos habla a través del prójimo, en especial en los pobres.

Nuevas preguntas, nuevas respuestas

Hay mucho publicado sobre las obras de San Agustín y, sin embargo, Bruno ha conseguido aportar un nuevo punto de vista. Quizás ya se agoten las líneas de investigación sobre San Agustín, 16 siglos después de su muerte. Hay muchas investigaciones que él mismo califica de «inconmensaurables». El joven agustino recoleto piensa diferente, con positividad e ilusión: «Hablando del Padre de la Iglesia con más escritos y dado su influjo en nuestra sociedad, sigue siendo un autor al que acudir con nuevas preguntas y en el que encontrar nuevas respuestas».

Si bien es un libro especializado, Bruno D’Andrea se muestra muy satisfecho por la acogida que ha tenido la publicación desde diciembre hasta hoy. A él le deja «un conocimiento más amplio de Agustín», con nuevas preguntas para seguir profundizando. Por el momento, ha dejado muchas preguntas respondidas en este libro que permite una nueva lectura, de forma meticulosa y entendible, del bonito sermón De Disciplina Christiana y una oportunidad para volver a Agustín y valorar la riqueza de la Iglesia.

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