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Un torrente de acogida en fraternidad

En esta entrevista, Fr. Miguel Ángel Hernández comparte su experiencia y consideraciones sobre la presencia y el futuro de la Orden en Filipinas, Vietnam e Indonesia.

El Prior general revela que ese viaje tenía por objeto conocer a los religiosos, las comunidades y los ministerios y comprender lo que la Orden implica en esas tierras asiáticas. Además, expone que quería que esa primera visita fuese fraterna y no oficial o de renovación. Insiste en que su intención era escuchar y conocer su historia y el trabajo que realizan. Por ello, enfatiza que lo que vivió superó cualquier expectativa que pudiera llevar y muestra su contento por la avalancha de fraternidad que recibió de los hermanos y de la gente del pueblo, singularmente del filipino, que es maravilloso. Enfatiza que sintió un torrente de acogida, de fraternidad y de alegría que superó cualquier idea preconcebida.

Acerca de lo que representa la Familia agustina recoleta en Filipinas, entiende que significa prestigio, respeto, trabajo bien hecho y honorabilidad. Explica que los frailes se lo han ganado a pulso por el trabajo y la historia de evangelización que desarrollaron en las misiones y en los ámbitos de la educación y de la vida cristiana y de fe. Y subraya que ello es fruto del esfuerzo de muchos hermanos que han dejado la bandera de la recolección muy alta en Filipinas.

En lo que se refiere a Vietnam, Fr. Miguel Ángel Hernández entiende que en este país se está viviendo un momento de desarrollo vocacional muy fuerte, en proporción con el número de cristianos que hay (alrededor de un 7% de la población es católica). Por ello, desea que la recolección se beneficie de esa circunstancia porque sería una gracia de Dios muy grande que se implantase en Vietnam el carisma agustino recoleto, que tiene mucho que aportar a la Iglesia y a la sociedad del país.

De Indonesia resalta, asimismo, el florecimiento vocacional que está experimentando, a pesar de que sólo haya un 3% de católicos. Se alegra de que la misión de Ledo se desarrolle entre gente humilde y sencilla y haber comprobado el cariño que sienten por los religiosos. Aún más, que haya un vocacionado medio seminarista y un grupo de jóvenes que se interesan por el carisma de la Orden. Manifiesta, de igual modo, su deseo de que la Familia agustina recoleta pueda fructificar y contar con una presencia consolidada y fecunda.

De otro lado, el Prior general confiesa que disfrutó del contacto en Filipinas con los ministerios que ejercen una proyección importante en la sociedad, como las universidades, en concreto la de Cebú, que cuenta con más de 12.000 alumnos. No obstante, resalta que le gustó aún más visitar las comunidades misioneras asentadas en las provincias de Palawan y Bohol y en la isla Negros. En este sentido, recuerda que esas islas fueron evangelizadas por los agustinos recoletos hace más de 400 años, que levantaron iglesias y catedrales, fundaron ciudades que aún hoy llevan nombres de religiosos y crearon obras sociales impresionantes. Por ello, muestra su orgullo por ese pasado y expresa que No hay en la historia de la Orden páginas tan bonitas como las que se escribieron en este archipiélago.

Por último, expone su opinión de que el futuro de la Orden en las tierras de Asia es esperanzador y recuerda que en ese mes de noviembre se celebraron los 25 años de presencia de la Familia agustina recoleta en la Provincia de Ezequiel, que es joven y fuerte. Considera que, si sale de ella misma y se abre a otros campos de trabajo, su presencia puede ser significativa. Y destaca, de manera particular en Filipinas, que a la gente le encanta la forma de vivir de los miembros de la Orden, de ser familia, que atrae de modo singular a los jóvenes.

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