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De Granada a Santiago: una familia que camina con gratitud y esperanza

En pleno Año Jubilar, hablamos con Nani, Manolo y sus tres hijos en Santiago de Compostela tras completar su Camino De Santiago con la Red Educar. Lo han recorrido como un acto de fe y agradecimiento por la vida y la salud de su hija pequeña, y como un testimonio de esperanza que quieren llevar a su día a día.

Mientras muchas familias optan por destinos de sol y playa, Nani, Manolo y sus tres hijos han elegido un camino diferente para sus vacaciones: el Camino de Santiago. Procedentes de Granada, con un fuerte vínculo con el colegio Santo Tomás de Villanueva y miembros de una comunidad en vías de ser fraternidad vinculada a los Agustinos Recoletos, no buscaban solo una aventura, sino una experiencia profunda de fe, agradecimiento y vida.

Un camino de gratitud y alabanza

Para Manolo, antiguo alumno, y Nani, profesora del centro, el Camino es “una metáfora de la vida”. Lo viven como un espacio para celebrar la Eucaristía cada día, compartir en comunidad, practicar la austeridad y vivir la fe en familia. Ya lo habían recorrido juntos en 2010, pero esta vez lo han hecho con sus tres hijos de 14, 12 y 5 años. “Queremos dar gracias”, afirma Nani, explicando que el principal motivo es la salud de su hija pequeña, adoptada en India tras una larga y difícil espera. “Está estupenda, y queríamos dar gracias como familia por ello”.

Entre dificultades y ‘ángeles’ del Camino

No todo ha sido fácil. Hubo etapas duras, como una interminable cuesta bajo el calor, empujando el carrito de su hija. A esto se sumó una contractura que sufrió Manolo el segundo día, que hizo pensar a Nani que quizá no podrían continuar. Pero también encontraron momentos de gracia y ayuda providencial: un desconocido —“un ángel”— les ayudó a bajar el carrito por un tramo difícil.

Uno de los recuerdos más felices fue un desvío por un camino paralelo, en silencio, durante dos kilómetros, rodeados de libélulas y mariposas junto al río. “Fueron 15-20 minutos de regalo absoluto, fresquitos, andando, rezando, sintiendo la presencia de Dios”, relata Manolo.

La verdadera peregrinación empieza ahora

Para esta familia, el Camino no termina en la Catedral. “El campamento empieza ahora, justo cuando termina”, afirma Manolo. Ahora es el momento de “bajar a la realidad y llevar el camino a quienes no lo han hecho”.

Nani subraya la certeza de que “Dios siempre está con nosotros y que en cualquier circunstancia está ahí de una forma u otra”, y la importancia de sentirse acompañados por su comunidad y fraternidad. Manolo conecta la experiencia con su vocación familiar, inspirada por figuras como la Madre Teresa de Calcuta: “estar abiertos a la vida de los más desfavorecidos”.

El Camino de Nani y Manolo ha sido una peregrinación de agradecimiento, superación y compromiso. Un trayecto que no se detiene en Santiago, sino que continúa en el día a día, llevando esperanza y caridad allí donde están, viviendo el llamado a “anunciar a Cristo donde podáis”.