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Un Camino de Santiago en el marco del Jubileo de la Esperanza

Del 3 al 10 de agosto de 2025, 120 peregrinos de la Red EDUCAR —estudiantes, docentes, familias, antiguos alumnos, religiosos y laicos de Brasil, México, Guatemala, Perú y España— vivieron juntos una experiencia que va mucho más allá de recorrer kilómetros. Bajo el lema del Jubileo 2025 «Peregrinos de la Esperanza», esta ruta jacobea se convirtió en un espacio de encuentro con Dios, con los demás y con uno mismo.

El Camino como regalo de Dios

En las voces de quienes lo vivieron se percibe algo común: gratitud. Gratitud por el encuentro, por la comunidad y por la fe compartida.

“Ha sido una experiencia muy, muy enriquecedora, donde hemos podido vivir la comunidad a la forma de San Agustín… un regalo de Dios.”

Muchos describen cómo el Camino les abrió a una dimensión más profunda de la vida espiritual:

“Me ha abierto a descubrir a Dios, a encontrar lo que me ha pasado en algún momento del Camino… y a compartirlo con gente de otros países, algo enriquecedor para el alma.”

Kilómetros de amistad y fraternidad

Aunque cada etapa trajo su reto físico —hasta 29 kilómetros en una sola jornada— lo que más marcó a los peregrinos fue la fuerza de caminar juntos. Hubo tiempo para el silencio, para la oración y para la risa compartida.

“Ha habido buen rollo, mucho cariño, mucho respeto, mucho consejo, mucho aprendizaje… una maravilla.”

La convivencia intergeneracional unió a niños, jóvenes y adultos en una misma experiencia. Compartir la mesa —con pulpo, empanada y las inevitables bromas sobre la hidratación— fue tan importante como compartir la fe.

“Creo que hacerlo con toda mi familia Agustina, con los jóvenes, con las familias… ha sido un regalo inmenso.”

Momentos que se quedan para siempre

Algunos recuerdan instantes concretos que quedarán grabados en el corazón: una conversación al atardecer, una mano tendida en una subida difícil, un canto espontáneo en el camino.

“Faltan palabras para describir todo nuestro Camino… momentos tranquilos, momentos difíciles y con la comunidad nos apoyando. Muchas veces pensamos que no podemos seguir… y se puede, se puede.”

Para otros, la experiencia fue también un espejo de la vida misma: etapas fáciles y etapas duras, todas vividas en compañía.

“Que no perdamos esta familia que hemos formado, que nos queramos siempre y que trabajemos por esto.”

El verdadero Camino empieza ahora

Llegar a la plaza del Obradoiro fue un momento de emoción y lágrimas, pero todos coincidieron en que la meta no es el final. Como dice la tradición, el verdadero Camino empieza al llegar.

“Sin duda es una experiencia que todos deberían hacer, un proceso de búsqueda y encuentro con Dios dentro de cada uno.”

En el Año Jubilar 2025, estos Peregrinos de la Esperanza regresaron a sus países y comunidades con la misión de mantener vivo lo que el Camino encendió en ellos: la fe, la fraternidad y la esperanza que se renueva a cada paso.