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Monteagudo y Marcilla acogen la formación de los profesos simples de España

En Monteagudo y Marcilla, más de cuarenta profesos simples de tres provincias agustino recoletas participaron en el Encuentro de Formación 2025, con jornadas de oración, reflexión y fraternidad.

El encuentro anual de formación reunió a jóvenes religiosos agustinos recoletos para profundizar en el carisma, la historia y la vida comunitaria

Del 2 al 17 de agosto, los profesos simples de las provincias de San Nicolás de Tolentino, Santo Tomás de Villanueva y Nuestra Señora de la Candelaria participaron en el Encuentro de Formación de la Orden de Agustinos Recoletos 2025. La cita comenzó en el convento noviciado de Monteagudo (Navarra), donde acompañaron a los 12 novicios que emitieron su primera profesión religiosa como agustinos recoletos. Posteriormente, el grupo se trasladó al convento de Marcilla para dos semanas de retiro y formación intensiva.

Construyendo el “nosotros” desde la fraternidad

La hermana Covadonga, del grupo “Ruah”, abrió las sesiones con una reflexión sobre la vida comunitaria. Subrayó la importancia de construir el “nosotros” desde la fraternidad y el acompañamiento, fomentando climas positivos y una comunicación abierta que sostenga la vida común.

El carisma de la recolección hoy

Fray Enrique Gómez invitó a vivir el carisma de la recolección como un camino que transforma a las comunidades en espacios de encuentro y sanación. Señaló que las heridas del mundo actual pueden convertirse en lugares donde Dios actúe, siempre que se respondan con escucha, perdón y libertad.

Mirar al pasado para caminar al futuro

Por su parte, fray Ricardo Corleto profundizó en la historia de la Orden en el siglo XIX, recordando que conocer el pasado en su totalidad es clave para comprender la identidad actual.

“Somos hijos de nuestra historia, pero no esclavos de ella”, subrayó.

Fraternidad que se vive y se comparte

“Tened un solo corazón y una sola alma dirigidos hacia Dios”

El programa combinó momentos de oración y reflexión con paseos comunitarios, que reforzaron los lazos de hermandad entre las provincias. En ellos, los profesos pusieron en práctica la Regla de san Agustín: “Tened un solo corazón y una sola alma dirigidos hacia Dios”. Estos espacios fortalecieron la vocación de cada joven y renovaron el compromiso con la Iglesia y la Orden.