La oración diaria, sencilla y constante, es el corazón de las Madres Mónicas. Siguiendo el ejemplo de Santa Mónica, rezan sin descanso por sus hijos, los de todas y los de cada una, convencidas de que, como dijo San Ambrosio, “no puede perderse un hijo de tantas lágrimas”. En una entrevista con Ecclesia, en 13TV, España, Laura Ledesma y Luz Estella Aladino compartieron cómo esta misión transforma vidas y mantiene viva la fe en las familias.
Una red de oración ininterrumpida
Cada día del año, sin excepción, los hijos de las Madres Mónicas están sostenidos por la oración. Así lo explicó Luz Estella:
“Un coro de oración se organiza con siete mamás. Cada una reza un día distinto, de modo que nuestros hijos están cubiertos los 365 días del año. Es una comunidad hermosa y preciosa”.
Esta constancia recuerda el ejemplo de Santa Mónica, que oró más de 30 años por la conversión de su hijo, San Agustín. Una perseverancia que hoy sigue dando frutos en miles de familias.
“Funciona, funciona muchísimo”
Preguntada por la eficacia de la oración, Luz compartió su experiencia personal:
“Funciona, funciona muchísimo porque tenemos muchos testimonios de hijos que han estado en peligro y por esa oración en comunidad han salido bien. La oración de intercesión llega al cielo como incienso perfumado”.
Laura, por su parte, compartió cómo lo ha visto en su familia:
“Desde que entré en abril de 2024, noté cambios reales. Mis hijos empezaron a acercarse por su propia voluntad a experiencias de fe, y en casa se respira un trato distinto, más cariño y unidad. La oración hace mucho”.
Orar unos por otros: la fuerza de la comunidad
El espíritu de la comunidad es rezar por los hijos de todas, no solo por los propios. Laura lo describió con palabras sencillas:
“Yo rezo por los hijos de las demás sabiendo que ellas rezan por los míos. Y así mantenemos viva la fe en un tiempo en que la familia y la Iglesia son tan atacadas. Es una manera de transmitir la fe que no se pierda”.
Luz añadió que no solo participan madres con hijos:
“También hay abuelas, tías y mujeres que rezan por sus ahijados. Todas tienen cabida, porque se trata de vivir a imagen de Santa Mónica”.
Un legado que cruza fronteras
Aunque conoció la comunidad en España, Luz la había vivido ya en Colombia:
“Allí, en Palmira, un fraile agustino recoleto me invitó en una Eucaristía. Cuando vine a España me encontré con la misma dinámica, ahora acompañada por un religioso Agustino-Recoleto en la parroquia de Santa Mónica, del barrio Salamanca, en Madrid. La oración une, aquí y allá”.
Laura, por su parte, destacó que pertenecer a las Madres Mónicas:
“ayuda a tener paciencia y humildad, como Santa Mónica, y a confiar en la providencia de Dios”.
Una misión que no se detiene
El testimonio de Laura y Luz muestra cómo la oración perseverante, sencilla y compartida, cambia corazones y transforma familias. Las Madres Mónicas son un signo vivo de esperanza: madres, abuelas y mujeres que, cada día, levantan su voz por los hijos, confiadas en que Dios escucha siempre.
Desde la familia agustino recoleta agradecemos al grupo Ábside Media, COPE y 13TV por ayudarnos a difundir este carisma que hunde sus raíces en Santa Mónica y sigue dando frutos hoy en el mundo entero.


