Actualidad | Una palabra amiga

¿Tú qué tienes enmarcado?

En esta Palabra Amiga, Fray Alfonso Dávila nos invita a detenernos un momento y preguntarnos qué momentos, rostros o palabras hemos “enmarcado” en nuestra vida. Inspirado por el anuncio de la Lotería de Navidad, nos recuerda que el verdadero premio no está en el azar, sino en aquello que permanece en el corazón.

La historia de un décimo que escondía una vida

El 12 de noviembre la Lotería Nacional de España lanzó su spot para la campaña de Navidad. Hoy no vamos a hablar de lotería, o tal vez sí, pero no del modo habitual. Vamos a hablar de la historia que hay detrás.

Estamos en el Rastro. Una pareja joven se encuentra un billete de lotería enmarcado y lo compra, regateando, claro. Es un décimo de hace treinta años. La chica, intrigada, busca en internet y descubre que ese número fue un quinto premio. Entonces surge la pregunta: ¿quién enmarcaría un décimo de lotería? ¿Por qué no lo cobró?

Movidos por la curiosidad, comienzan a investigar. Remueven Roma con Santiago hasta dar con el dueño: un hombre mayor que creía haber perdido aquel billete. Al encontrarse, se revela una imagen preciosa: el abuelo, el nieto, la historia que une generaciones.

El anciano toma el marco, lo abre y, detrás, encuentra una nota: «Felicidades, vas a ser abuelo».

En ese momento todo encaja. El nieto —aquel bebé del mensaje— mira al anciano y entiende. El abuelo sonríe y dice:

«A los que compraron este décimo les tocó el quinto premio; a mí, con tu nacimiento, me tocó el Gordo».

Y cierra compartiendo otro billete con los jóvenes. Una historia sencilla, pero profundamente humana.

¿Qué es lo que enmarcamos de verdad?

Al verla, me quedé pensando: ¿qué es lo último que he enmarcado en mi vida?

Creo que fue una foto con mi madre, el día de mi ordenación diaconal. La tengo en la estantería de mi despacho, apoyada entre libros y recuerdos.

Y es verdad, tengo muchas cosas más por enmarcar: la Compostela del Camino, el título de Teología o de Comunicación, incluso el testimonium del Jubileo. Tal vez debería hacerlo, no por nostalgia, sino por gratitud.

Enmarcar es decir: esto vale, esto permanece, esto quiero recordarlo.

Y entonces me pregunto: ¿tienes algo tan importante en tu vida como para enmarcarlo?

Cuando tratamos a Dios como lotería

Y sí, hablemos un segundo de lotería. La lotería de Navidad en España es casi un ritual: la compramos por ilusión, por costumbre o por ayudar.

Pero muchas veces hacemos lo mismo con Dios: pedimos suerte, esperamos milagros… pero no “compramos el billete”. No nos implicamos, no apostamos nuestra vida. Cada décimo de lotería es una historia. Cada cosa que enmarcamos, también.

Lo que merece ser enmarcado

Quizá este año podríamos pensar menos en lo que queremos ganar y más en qué merece ser enmarcado en nuestra vida:  qué momentos, qué rostros, qué palabras.

Y quién sabe:

tal vez el verdadero premio no sea el que cambia tu cuenta, sino el que cambia tu corazón.

✍️ Fray Alfonso Dávila