Del 14 al 18 de septiembre, la comunidad agustino recoleta de Monteagudo (Navarra) acogió la primera etapa de la visita de renovación del Prior General, fray Miguel Ángel Hernández. En esta casa significativa, donde cada año profesan los novicios que serán el futuro de las provincias de San Nicolás de Tolentino y Santo Tomás de Villanueva, religiosos, misioneras y laicos compartieron la alegría de sentirse familia en torno al carisma de san Agustín.
Una casa con historia y futuro
El convento de Monteagudo es cuna de la Recolección agustiniana en Europa y sigue siendo hoy noviciado de las provincias de San Nicolás y Santo Tomás. Aquí se forja el futuro de la Orden y se custodia la memoria viva de san Ezequiel Moreno, que inició su camino misionero en este mismo lugar.
La visita del Prior General, iniciada en esta comunidad, fue signo de comunión y renovación. Como él mismo expresó en sus redes sociales al comenzar este itinerario: «Espero reencontrarme con frailes, monjas, misioneras, fraternos, JAR y laicos que dan vida a esta familia. Vamos a escucharnos, a mirarnos a los ojos… y a renovar juntos la llamada».
Voces que hablan de familia
La visita fue sencilla y cercana, marcada por los testimonios de quienes la vivieron.
La hermana Gloria Chaparro, misionera agustina recoleta de Monteagudo, destacó el calor fraterno que dejó el encuentro:
«El ser valoradas por la familia Agustiniana al acompañarnos en nuestras circunstancias actuales. Fue un momento sencillo, muy fraterno, nos dejó buen sabor de familia. Sentimos la alegría de acogerlo en nuestra comunidad. Le agradecemos inmensamente su visita. Le recordaremos en nuestra oración para que la Orden y todos juntos sigamos caminando con esperanza».
El religioso fray Francisco Piérola, de la comunidad de Monteagudo, subrayó la importancia de la escucha:
«Pues he sentido que ha merecido la pena, es una visita fraterna, me he sentido bien… he podido decir ciertas cosas que yo pensaba, y no me ha puesto ninguna pega. He hecho algunas cosas con respeto, con mi opinión, y nada más».
El novicio Denilson Rosales, originario de Costa Rica, puso el acento en la cercanía del Prior General con los jóvenes que se preparan para profesar:
«La visita de nuestro Prior General ha sido muy cercana, muy jovial, representando ese carisma de Agustín de Recoleta. A pesar de que es el Prior General, siempre está muy cercano a nosotros, siendo uno de nosotros. Nos dio palabras de aliento para vivir nuestro noviciado, seguir enamorándonos cada vez más de Cristo, vivirlo como un regalo excelente».
Recordó también la invitación del Papa Francisco a la vida comunitaria: «Nos hablaba de vivir en cercanía, con respeto, evitando el chismorreo… y de disfrutar siempre de nuestra vida agustina recoleta».
Por su parte, Camino, miembro de la Fraternidad Seglar Agustino Recoleta de Monteagudo, compartió la confianza y la serenidad que le dejó el encuentro:
«Tuvimos la suerte de que viniera a visitarnos a la fraternidad y al convento, y al pueblo entero. Yo tengo amistad con él desde hace años, cuando celebraba misa aquí. En la conversación que tuvimos nos contó muchas cosas de su vida y de su oficio. Y a mí me dejó bastante tranquila, porque me parecía que no estábamos en la línea de la fraternidad, pero él nos animó mucho y yo me quedé muy agradecida. Fue un rato muy fraterno y lleno de amabilidad».
Renovar el corazón de la familia
La primera etapa de la visita en España deja un mensaje claro: la renovación no es solo administrativa, sino un volver al corazón del carisma. Monteagudo ha sido el punto de partida de un itinerario que recorrerá comunidades de las tres provincias presentes en España —San Nicolás de Tolentino, Nuestra Señora de la Candelaria y Santo Tomás de Villanueva— con un mismo deseo: escuchar, animar y renovar juntos la llamada de Dios.

