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«Descubramos este momento difícil como un tiempo de gracia»

En la festividad de San José, protector de la Orden de Agustinos Recoletos, el Prior general reflexionó sobre la emergencia mundial provocada por el coronavirus.

La cuarentena por prevención contra el contagio del coronavirus en Venezuela han obligado al Prior general a paralizar su visita de renovación a las comunidades agustinas recoletas del país y permanecer en Maracaibo. En la parroquia Nuestra Señora de la Consolación de esta ciudad venezolana, Miguel Miró celebró la eucaristía de la festividad de San José, retransmitida en directo para todo el mundo a través de la página de la Orden de Agustinos Recoletos en Facebook. En su homilía, el Prior general recordó a las víctimas del COVID-19 y pidió la intercesión del protector de la Orden para que se supere lo antes posible la emergencia.

Miró invitó a encontrar como una oportunidad la dificultad provocada por el coronavirus. «Descubramos en este momento difícil como un tiempo de gracia», dijo. Ante una economía que de desvanece y frente a un virus que mata y recluye, pidió detenerse para pensar qué hace perder la paz y redescubrir «nuestra necesidad de humanidad y de sentido». En este sentido, afirmó que el tiempo presente de Cuaresma es una ocasión adecuada para «volver al corazón, serenar nuestro espíritu y salir al encuentro de Cristo» y que «el camino de la Cuaresma nos conduce a la alegría de la Pascua».

Asimismo, pidió «secundar lo que las autoridades y la sociedad nos recomiendan, asumiendo las restricciones y las indicaciones sanitarias», además de seguir las indicaciones de los obispos en cuanto a los sacramentos y actividades pastorales. También reclamó «creatividad y solidaridad» para ser una «bendición» para las personas que sufren la enfermedad o el aislamiento en soledad. Aseguró que «en esta crisis humana y social, todos somos vulnerables».

A San José pidió su intercesión para que «fortalezca a todos en el Espíritu y que nos proteja de la epidemia», así como salud para los enfermos de COVID-19 y que el Señor acoja a los fallecidos. El protector de la Orden es referente para todos los cristianos en estos momentos de crisis, según dijo: «Aprendamos de san Joséa vivir con esperanza en este momento difícil: el coronavirus nos ofrece la oportunidad de contemplar a Cristo en la cruz de los que sufren, rezar por ellos y practicar la misericordia».

El Prior general tomó a San José como modelo de hombre de fe, hombre de sueños y hombre disponible. «San José nos recuerda la importancia del silencio para encontrarnos a nosotros mismos y dejarnos encontrar por Dios», afirmó. En un mundo necesitado de explicación racional José nos enseña a abrirnos al misterio de Dios y a descubrir la importancia de la gratuidad y la contemplación. «Que san José nos enseñe a vivir la sencillez del corazón y a soñar un futuro nuevo, un futuro abierto al Espíritu», y añadió: «Soñemos nuevos caminos de encuentro y relación en la familia y en la sociedad».

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