Pensamiento del Feb 02

Cuando yo trataba de servir a mi Dios y Señor, como mucho antes lo tenía pensado, yo, yo era el que quería, yo era el que no quería; yo mismo, yo mismo era. Ni del todo quería ni del todo dejaba de querer. Por eso luchaba conmigo mismo y me despedazaba a mí mismo, y esto era contra mi voluntad, y no era prueba de que hubiese en mí otra naturaleza espiritual ajena, sino consecuencia de mi pena.

Confessiones VIII, 10,22


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