San Guillermo, eremita, y beato Juan Bueno, religioso

Guillermo el Grande o de Malavalle, nacido en Francia, tras su conversión (1147) practicó la vida eremítica en varios parajes de Toscana. Murió en Malavalle, cerca de Castiglione della Pescaia (Grosseto) el 10 de febrero de 1157. Sus dos últimos discípulos dieron origen a la Orden de San Guillermo que se adhirió a la Orden agustiniana en la Gran Unión de 1256. Poco después se separó, aun cuando algunos de sus religiosos permanecieron en ella. Desde entonces la Orden ha celebrado siempre su memoria. Aprobado su culto entre 1174 y 1181, fue confirmado por Inocencio III en 1202.

El beato Juan (Mantua, hacia 1169 – Mantua 16 de octubre de 1249) de joven se dio a la vida alegre, como juglar de corte. Pero en cumplimiento de un voto que había hecho durante una grave enfermedad, hacia 1210 se retiró a la soledad eremítica. Muy pronto se corrió su fama por la región y se le unieron no pocos discípulos. Así nació la Orden de los Hermanos de Juan Bueno o Juanbonitas, en Botriolo (Cesena). Sus restos mortales se conservan en la catedral de Mantua. Juan brilló por su espíritu de penitencia, confianza en Dios y amor a la Iglesia. Su familia religiosa confluyó en la Orden agustiniana en la Gran Unión de 1256. Sixto IV permitió su culto con la bula «Licet Sedes Apostolica» del año 1483, y, en consecuencia, su nombre fue inscrito en el martirologio romano. En 1672 se concedió a la Orden facultad para celebrar su culto.

Con esta celebración se quiere recordar el periodo del eremitismo de la Orden (siglos XII y XIII) que cabe consider como su prehistoria.

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