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Fortunato Pablo: “Los obispos peruanos somos distintos, pero nunca distantes”

Monseñor Fortunato Pablo nació en 1947 en un pequeño pueblo cercano al monasterio de San Millán de la Cogolla, en Estollo (La Rioja, España). Profesó los votos solemnes en 1968. Cursó sus estudios en la Universidad Pontificia de Salamanca, donde tras licenciarse en Teología fue ordenado sacerdote el 5 de julio de 1971. Ha trabajado en la Orden de los Agustinos Recoletos en la pastoral parroquial, en la formación y en servicios de gobierno. De 1999 a 2005 fue superior de la provincia de San José para los agustinos recoletos de España, Perú y Venezuela. Trabajó como misionero en Chota de 1972 a 1978 y en Lima entre 1984 y1987. El año 2005 recibía de Benedicto XVI el nombramiento como Obispo Prelado de Chota, sucediendo en el cargo al, también agustino recoleto, José Carmelo Martínez Lázaro, actual Obispo de Cajamarca.

P.- ¿Qué funciones son propias del Secretario General de la CEP?

R.- Quizás resultaría más fácil enumerar las funciones en que no ha de tomar parte, porque el secretario general forma parte del consejo de la presidencia, del consejo permanente, del consejo económico, directorio de Cáritas, ha de coordinar el trabajo de las comisiones…

Unidad episcopal

P.- ¿Cuáles son las preocupaciones actuales de los obispos de Perú? ¿Cuáles considera que son sus fortalezas y cuáles sus debilidades?

R.- Estamos preocupados y, para que la preocupación sea seria, también ocupados en varios frentes. El más importante es el que nos ha recordado su Santidad el Papa Francisco al comienzo de la Exhortación apostólica Evangelii gaudium: «Quiero dirigirme a los fieles cristianos para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años». Por lo que respecta a la segunda pregunta, hemos de agradecer la unidad y potenciar el acercamiento. Distintos, pero nunca distantes.

Papa Francisco

P.- ¿En qué medida sienten los obispos el cambio en la Iglesia impulsado por el Papa Francisco -si es que han notado algo-?

R.- Pienso que sí se ha notado no algo, sino mucho. Cada Papa tiene su estilo, porque el estilo va con la persona. Admiramos en el Papa Francisco su cercanía, el romper con moldes tradicionales, su sensibilidad con el mundo de la pobreza, sus frases que pueden resultar desconcertantes: pastor con olor a oveja, salir a las periferias, obispos de aeropuerto… Y considero muy importante que todo esto en la persona del Papa viene de muy atrás y que lo vive en profundidad.

Obispos y agustinos recoletos

P.- En la CEP hay tres obispos agustinos recoletos. Es la mayor concentración de obispos de la Orden en el mundo. ¿Se nota esto de algún modo en los documentos, directrices y actuaciones de la CEP?

R.- La primera parte es clara. La pregunta deberían contestarla los hermanos en el episcopado. Sí es cierto que a monseñor Emiliano le tocó estar al frente de la comisión de clero y vocaciones y que con frecuencia nos han encargado redactar documentos.

P.- En junio los agustinos recoletos cumplirán 75 años en el país ¿qué han aportado al Perú los frailes y qué ha aportado el Perú a la Orden?

R.- Creo que mucho, tanto en Lima como en Arequipa y Chiclayo y, de modo especial, en la Prelatura de Chota, donde en la década de los setenta una veintena larga de religiosos estuvieron al frente de todas las parroquias a excepción de una.  La presencia y actividad se ha dirigido especialmente al apostolado parroquial y educativo, pero sin olvidar desde el principio obras de carácter social y humanitario.

Prelatura de Chota

P.- ¿En qué medida cree que puede afectar este nombramiento a la atención pastoral de la Prelatura de Chota?

R.- Cierto que va a quedar afectada, porque me desplazaré a Lima cuatro días la primera y tercera semana de mes. En la prelatura ha de tomar más fuerza la persona del vicario general y en Lima la del secretario ejecutivo. Gracias a los modernos sistemas de comunicación con ambos puedo mantener una relación fluida.

P.-  Parece que la prelatura de Chota ha experimentado durante los últimos años un considerable avance en sus infraestructuras que han favorecido su desarrollo. También exporta sacerdotes (tienen dos en Cajamarca y otros dos en Chachapoyas) ¿Podríamos decir que este territorio ha dejado de ser -al menos desde el punto de vista «físico» o «geográfico»- un territorio de misión? 

R.- Las vías de comunicación han mejorado de forma ostensible, sobre todo en los últimos años. Quedan muy atrás las giras de sol a sol a lomo de bestia que nos acercaban al río Marañón o a las alturas de Miracosta. Hoy casi todos los distritos cuentan con una trocha, lo cual facilita los desplazamientos. A los sacerdotes a que aludes, prestando servicio pastoral en Cajamarca y Chachapoyas habría que añadir dos más en la diócesis de Chiclayo, uno en Trujillo, otro en Los Ángeles y varios en el vicariato castrense. Ciertamente las vocaciones, tanto al sacerdocio como a la vida consagrada, han sido abundantes. Motivo de acción de gracias. Dejo de lado lo que respecta a territorio de misión.

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