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Las Agustinas Recoletas afianzan sus fundaciones de Kenia

En su última visita al Monasterio de San Agustín en Lodwar, dependiente de la Federación de Agustinas Recoletas de México, el P. Paco Legarra, asistente espiritual de esta comunidad, pudo comprobar la alegría de la vida contemplativa pasando con ellas 21 días en las pasadas navidades.

Durante estos días, además, les dio Ejercicios Espirituales, un curso de Biblia y clases intensivas de inglés y, según el propio P. Legarra, su visita fue “muy importante para animarles en su misión de apostolado silencioso para ayudar a la diócesis de Lodwar, a la que llegaron hace cinco años”.

También visitó el monasterio de Nuestra Señora de la Consolación, en Wote, que pertenece a la Federación de Agustinas Recoletas de España. Allí, las más jóvenes aprovecharon para hacerle preguntas al P. Legarra y él les contestó una a una.

La Madre Mª José, la superiora, le comentaba que su visita había sido el mejor regalo de Navidad, pues “se sienten y están muy lejos de la Orden”.

El propio P. Legarra destaca que para él fue también un regalo ver a las quince jóvenes entusiasmadas de seguir al Señor en la vida contemplativa y percibir su gran amor a la Orden.  

 

La fundación del Monasterio de San Agustín en Lodwar

La historia de este monasterio comenzó el 2 de febrero del año 2008 a petición del obispo diocesano, monseñor Patrick Joseph Harrington. Viendo las necesidades de la zona, el Obispo solicitó la fundación de un monasterio de monjas de clausura en esta diócesis, considerada todavía de primera evangelización y donde en ese momento no había presencia de vida contemplativa.

 

«Para ser fuente de bendiciones y ejemplo de vida espiritual»


Por este motivo y  “para ser fuente de bendiciones y ejemplo de vida espiritual” en la región, se invitó a hacer la fundación a las comunidades de Agustinas Recoletas de México. Fue el entonces Prior General de la Orden, P. Javier D. Guerra Ayala, quién llamó a la M. María Adoración Matamoros Medellín, entonces Presidenta de la Federación de México, para informarle con detalle sobre la encomienda recibida. 

En octubre de 2009 la Presidenta Federal de México viajó a Kenia “para fijar los términos de la fundación y acordar el emplazamiento del monasterio” y, tras el permiso oficial de fundación concedido por la Santa Sede el 19 de junio de 2010, las siete fundadoras pudieron ser acogidas en el monasterio hermano de Nuestra Señora de la Consolación, en Wote. El 13 de septiembre del mismo año, partieron hacia Lodwar para dar comienzo a esta fundación.

La fundación del monasterio de San Agustín de Monjas Agustinas Recoletas en la Diócesis de Lodwar, se realizó el 25 de septiembre del año 2010 en la parroquia de Nakwuamekwi, atendida permanentemente por Misioneros Combonianos, de quienes, desde el principio, han recibido la debida atención espiritual.

 

¿A qué dedican su vida las monjas Agustinas Recoletas de Lodwar?

El monasterio sigue funcionando en ese lugar de misión con la gracia de Dios y la voluntad generosa y abnegada de la nueva comunidad: cinco hermanas son las que actualmente forman esta comunidad de Agustinas Recoletas.

Su labor principal es la vida contemplativa: continua alabanza a Dios y asidua oración, en un ambiente de silencio y recogimiento, fin para el cual fueron deseadas y llamadas.  De esta manera, apoyan espiritualmente el trabajo apostólico que se realiza en la Iglesia diocesana de Lodwar, desde el trabajo del Obispo al de todos los misioneros, consagrados y laicos.

Sus quehaceres diarios empiezan muy temprano y se desarrollan durante el día conforme al horario monacal establecido.  Primeramente están las actividades religiosas y los actos de piedad; después sigue el trabajo, que consiste en la elaboración de hostias, la confección de ornamentos litúrgicos (cosido y bordado), la realización de uniformes escolares y  la elaboración  de repostería.

 

«La relación con las personas del lugar ha ido de menos a más en los cinco años»

 

La relación con las personas del lugar ha ido de menos a más en los cinco años transcurridos, a pesar de las dificultades del idioma. El pueblo keniano de Lodwar las ha ido conociendo poco a poco por su misión orante y por el trabajo que realizan, de tal manera que acuden a ellas cuando necesitan algún servicio y sobre todo cuando tienen una intención especial.

En lo referente a la formación permanente de la comunidad y la asistencia espiritual, desde el primer momento se ha contado con la ayuda de la comunidad de los combonianos, pero también se ha tenido la visita de los asistentes religiosos: fray René Lozano Arizméndiz, OAR y Francisco Javier Legarra, OAR, quienes han manifestado la cercanía de la Orden de Agustinos Recoletos a esta comunidad.

 

La fundación del Monasterio de Nuestra Señora de la Consolación en Wote

La fundación del Monasterio “Our Lady of Consolation”, situado en el pueblo de Wote, tuvo sus inicios el día 26 de julio del 2006, día en el que las Monjas Agustinas Recoletas llegaron a Nairobi y, ayudadas por el Sr. Obispo Martin Kivuva, hoy arzobispo de Mombasa, fueron buscando terreno para construir lo que hoy es el Monasterio.

Dos años costó esta construcción y fueron años en los que les tocó vivir el levantamiento político del país. En diciembre de 2006 esta comunidad estuvo a punto de verse obligada a salir del país por el ambiente peligroso de la zona y los continuos conflictos armados, pero finalmente no llegó a pasar.

El 4 de mayo de 2007, día de la Ascensión del Señor, se celebró la primera misa en el monasterio en una capilla provisional, ya que no estaba terminada la iglesia definitiva.

 

El día a día de las Agustinas Recoletas en Wote

En la actualidad, son 19 las monjas. Dos son extranjeras: la formadora, que es filipina, y la priora, española. Todas las demás son nativas, de diferentes tribus de Kenia,  que han ido encontrando en la Orden su vocación.

La jornada de trabajo comienza, al igual que en Lodwar, a las 5,00 am con el rezo de laudes y la celebración de la Eucaristía. Más tarde, desayunan en comunidad y después viene la atención a los diferentes oficios: torno, sacristía, labores y confección de ornamentos, atención a los animales (gallinas, patos, cerdos, cabras, y vacas) y la elaboración de hostias, de las que tienen grandes pedidos.

 

«Las nuevas vocaciones en Wote fluyen llamando a las puertas del monasterio»

 

Tras estas tareas, rezan el santo rosario en comunidad, más la sexta. Viene luego la comida y después una hora de recogimiento y descanso, tras la cual rezan nona. Después tienen otro rato de oración y ensayan los cantos para la liturgia y la Eucaristía.

De 4 a 5 tienen recreo, en el que las más jóvenes lo dedican a jugar al fútbol o a pasear por la huerta. Y a las cinco vuelven a atender las diferentes tareas. Tras el canto de vísperas y la oración personal en comunidad, a las 7:45, cenan todas juntas y finalizan el día con una hora de estudio y el rezo de completas.

Los martes y jueves los dedican, respetando las horas del rezo y oración, al trabajo de la huerta: sembrar, limpiar las hierbas, pintar los gallineros o lo que se ofrezca de más necesidad. Los demás días, lo combinan con la limpieza de la casa, labores

Hasta la fecha, las nuevas vocaciones en Wote fluyen llamando a las puertas del monasterio, si bien se impone un discreto y pausado discernimiento, ya que en Kenia es muy poco conocida la vida contemplativa. No se entiende  fácilmente qué sentido tiene que estén unas mujeres “encerradas”, en un país donde hacen falta tantos brazos y tanto trabajo material.

Poco a poco las personas de la zona, tanto en Wote como en Lodwar, van comprendiendo esta vida contemplativa y van haciendo sus peticiones de oración por necesidades personales: problemas familiares, hijos desaparecidos, padres que abandonan la familia, etc… Van comprendiendo que allí se reza por ellos y que las necesidades materiales que ellos tienen traspasan los muros del monasterio.

 

 

                    

 

 

 

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