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La conversión de San Agustín, en dibujos animados

san agustín

En la película ‘Agustín, un corazón inquieto’ aparece representada la conversión de San Agustín de forma sencilla e ilustrativa junto a su amigo Alipio.

La conversión de San Agustín es el momento clave de la vida del obispo de Hipona. Sin el ‘toma y lee’ que escucha en el jardín privado junto a su amigo Alipio, sería imposible entender la trascendencia del testimonio del Padre de la Iglesia. En ese momento, experimenta cómo Dios «disipa las tinieblas de sus dudas», según narra en Las Confesiones, y descubre que su corazón arde inquieto de deseos por el Señor. Es cuando escribe su más que conocido «Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé».

En la película de dibujos animados ‘Agustín, un corazón inquieto’, que recientemente estrenó la Federación Agustiniana de España, este momento es representado de manera sencilla e ilustrativa de tal forma que sea entendido fácilmente por los jóvenes. En la escena aparece junto a su amigo Alipio, ciñéndose a la narración de Agustín en Las Confesiones. Con su compañero comienza compartiendo una reflexión: «Los más sencillos nos están arrebatando la luz de la alegría mientras yo ando a oscuras; ¿qué hombros más libres que los míos reciben alas para salir volando mientras yo me arrastro por el peso de mi vanidad?».

En ese momento, Agustín se marcha solo. En su libro lo cuenta así: «Me levanté de junto Alipio —pues me pareció que para llorar era más a propósito la soledad— y me retiré lo más remotamente que pude». Es en ese instante cuando escucha la voz de unos niños que le dicen «toma y lee» (en latín, «tolle y lege»). En su cabeza se repiten esas voces, hasta tal punto que San Agustín decide volver al lugar donde estaba Alipio y le pide el libro que habían estado leyendo.

Entonces, comenzó a leer la carta de San Pablo a los Romanos: «No en comilonas y embriagueces, no en lechos y en liviandades, no en contiendas y emulaciones sino revestíos de nuestro Señor Jesucristo y no cuidéis de la carne con demasiados deseos».

Siguiendo la narración de los hechos aunque ilustrado de forma reducida, la película -dirigida por Juan José Tomás con ilustraciones de José Luis Cortés- cuenta el momento más importante de la vida de San Agustín que se conmemora el 24 de abril.

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