En el corazón de la Isla de Marajó, al norte de Brasil, Breves se revela como un mosaico de bellezas naturales y desafíos sociales. Sus ríos, caudalosos y misteriosos, reflejan el alma de un pueblo valiente que, en medio de la exuberancia de la flora y la fauna, enfrenta las dificultades de la vida con fe y determinación.
En 1940, los agustinos recoletos llegaron a Breves, encontrándose únicamente con una silla en la casa parroquial prometida. Ante este desafío, iniciaron una ardua labor de evangelización.
Asentados en la comunión y en la vida compartida, propias de la fe agustiniana, los misioneros comprendieron la importancia de la educación para la formación religiosa de la comunidad marajoara.
Es en este contexto que la Orden de los Agustinos Recoletos emprendió un proyecto educativo con el objetivo de brindar un futuro más prometedor para la comunidad, especialmente para los niños. En medio de las adversidades y carencias de la región, la educación emergió como un camino para la superación. Así, en 2006, la Orden inauguró la Escuela de Educación Infantil Santa Mónica, en Breves, Pará.
Nuestra misión va más allá de enseñar: queremos ver a cada niño crecer y desarrollarse, luchando por sus derechos.
Con el objetivo de ampliar los horizontes de los alumnos, la escuela ofrece una educación basada en valores como el respeto, la autonomía, la solidaridad y la responsabilidad, fundamentales para el desarrollo integral. Dando continuidad a esta iniciativa, en 2013 fue inaugurado el edificio de Educación Primaria, que amplió significativamente la capacidad de atención de la escuela, con un total de 513 alumnos matriculados en el turno matutino y vespertino.
Actualmente, la escuela cuenta con 358 alumnos en Educación Infantil y 1.271 en Educación Primaria, totalizando 1.629 estudiantes.
Con el compromiso de preservar nuestra identidad agustiniana recoleta, construida a lo largo de una rica historia, buscamos ofrecer una educación integral y humanizadora. Nuestra pedagogía, inspirada en el amor y la sabiduría, tiene como objetivo formar ciudadanos críticos, conscientes y solidarios. Al educar la mente, el corazón y el espíritu, contribuimos a la construcción de una sociedad más justa y fraterna, combatiendo desafíos como el analfabetismo, la deserción escolar y la vulnerabilidad social.
En Santa Mónica, los alumnos son más que números. Aquí encuentran un hogar donde son acogidos y cuidados. Nuestra misión va más allá de enseñar: queremos ver a cada niño crecer y desarrollarse, luchando por sus derechos.
Gracias a pequeños proyectos como el ajedrez y el jiu-jitsu, con el apoyo de ARCORES, nuestros alumnos descubren que hay mucho más por aprender fuera del aula. Desde bien pequeños, los acompañamos de cerca, con profesores que se preocupan por cada uno.
En nuestra escuela fomentamos la conversación entre alumnos para fortalecer la amistad y el respeto. Creemos en las enseñanzas de San Agustín sobre la confianza y el amor. Por eso, buscamos cultivar la compasión, la inteligencia y el corazón en todo lo que hacemos.
*Artículo escrito por René González, ARCORES Brasil, para el Anuario 2024