En la fiesta de Santa Mónica, madre de san Agustín y modelo de fe perseverante, los Agustinos Recoletos presentan el documental De mayor quiero ser niña: una historia de esperanza desde el LAR Santa Mónica. Basado en el testimonio de Livia de Brito Kahla y Fray José Alberto Moreno, la obra muestra cómo este centro en Fortaleza (Brasil) se ha convertido en una verdadera maternidad espiritual, ofreciendo cuidado, protección y futuro a decenas de niñas en situación de vulnerabilidad.
Una historia real para celebrar la fiesta de Santa Mónica
En la fiesta de Santa Mónica, madre de san Agustín, la familia agustino recoleta quiere rendir homenaje a una obra que encarna su espíritu: el LAR Santa Mónica de Fortaleza (Brasil). Este año se presenta el documental De mayor quiero ser niña: una historia de esperanza desde el LAR Santa Mónica, producido por Raquel Bellagona, Remedios Alcaraz, Daniel Lerma y fray Alfonso Dávila. La pieza recoge el testimonio entrañable de Livia de Brito Kahla, quien vivió en primera persona el paso de una infancia marcada por la pobreza a un futuro de esperanza gracias a este hogar impulsado por los Agustinos Recoletos
El Lar Santa Mónica, obra social de los Provincia San Nicolás de Tolentino en Fortaleza (Brasil), nació en 2006 con el objetivo de acoger y proteger a niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad social, especialmente víctimas de violencia o en riesgo de explotación. A través de la educación, el acompañamiento y la fe, el centro busca ofrecer un ambiente seguro donde puedan crecer, recuperar la esperanza y soñar con un futuro distinto. Allí, la maternidad espiritual de santa Mónica se hace vida en la entrega de religiosos, laicos y voluntarios que convierten este hogar en una verdadera familia.
El nacimiento del LAR: respuesta a una ciudad herida
El LAR Santa Mónica abrió sus puertas en el año 2000 en la ciudad de Fortaleza, una gran urbe costera con fuertes contrastes sociales. Los Agustinos Recoletos, presentes en la ciudad por su labor parroquial y educativa, se encontraron de frente con una realidad de abandono y violencia infantil, especialmente entre las niñas. Movidos por el Evangelio y el ejemplo de Santa Mónica, decidieron crear un espacio seguro donde ofrecer protección, educación, alimento y acompañamiento espiritual.
“El LAR nació para rescatar la vida de estas menores de edad”, recuerda el agustino recoleto fray Alberto Moreno, entonces director del LAR Santa Mónica.
La historia de Livia: de la favela a un hogar
Livia creció en una favela, en un ambiente difícil. “Quería ir al colegio, pero no tenía recursos; mi infancia fue complicada”, relata. Su vida cambió cuando fue acogida en el LAR Santa Mónica: “Conocí a muchas niñas riendo y me encantó porque iba a vivir otra vida, con mucha gente”.
“Nos llamó la atención cómo bailaba, lo hacía con una alegría impresionante”
Fray Alberto recuerda a la pequeña Livia como una niña tímida, pero con una gracia especial: “Nos llamó la atención cómo bailaba, lo hacía con una alegría impresionante”. El proceso de acogida dio paso a una transformación completa: atención psicológica, educación, salud, vida comunitaria y fe.
“Me cambió la vida por completo. Tenía comida, amigos, espacio, gente a mi lado. Pude vivir mi infancia como una niña de seis años”, afirma Livia.
Una obra que transforma vidas
El LAR Santa Mónica no solo marcó la vida de Livia y de decenas de niñas, también transformó a quienes acompañaron el proceso. “Me cambió la vida estar con ellas, ver sus necesidades y también las de sus familias. Me hizo más misericordioso y entender que la vida no tiene sentido si no se gasta en beneficio de quienes más lo necesitan”, confiesa fray Alberto. Hoy, Livia mira atrás con gratitud:
“Fue algo inesperado, mucho mejor de lo que estaba viviendo. El LAR fue mi segunda casa”.
Santa Mónica, testigo de esperanza
La celebración de la madre de san Agustín se convierte así en un homenaje a tantas mujeres y niñas que, como Livia, han encontrado en la familia agustino recoleta un lugar de acogida y esperanza. El documental De mayor quiero ser niña no solo recuerda la historia de una obra concreta, sino que transmite el mensaje profundo de Santa Mónica: la fe perseverante, la esperanza que nunca se apaga y el amor que transforma la vida. Junto con ARCORES la familia agustino recoleta sigue transformando vidas.


