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Hace 113 años, el Breve que confirmó nuestra misión: “Nuestro blanco es amar a Dios”

El 16 de septiembre de 1912, el Papa san Pío X firmó el Breve Religiosas Familias, elevando a los Agustinos Recoletos a Orden religiosa de pleno derecho. Hoy, 113 años después, celebramos ese paso histórico con alegría y gratitud, recordando que nuestro “blanco” sigue siendo el mismo: Cristo, amor y centro de toda nuestra vida.

Un paso histórico en nuestra identidad

Han pasado ya 113 años desde que el Papa san Pío X reconoció oficialmente a los Agustinos Recoletos como Orden, consolidando un camino de fidelidad y entrega que había comenzado en 1588 con la Forma de vivir de los primeros frailes descalzos. El Breve Religiosas Familias, firmado el 16 de septiembre de 1912, fue más que un documento jurídico: fue un espaldarazo providencial a la Recolección agustiniana, que nacía como respuesta humilde y radical al Evangelio.

“Nuestro blanco”: el amor a Dios como centro

Hoy, mirando hacia atrás, los Agustinos Recoletos celebramos con gratitud esta historia que nos recuerda quiénes somos y hacia dónde vamos. Nuestro carisma, nacido en la búsqueda de una vida más austera, silenciosa y fraterna, sigue siendo actual porque tiene como único fin lo que fray Luis de León escribió en la Forma de vivir: “Así como nuestro blanco es el amar a Dios, así nuestro cuidado ha de ser principal todo lo que de más cerca de ello nos enciende”.

Ese espíritu de amor a Dios y al prójimo resuena de manera nueva en la música. Fray José Manuel González Durán lo ha querido plasmar en la canción “Nuestro blanco”, incluida en el disco Descalzos. En ella, tomando palabras del mismo fray Luis, recuerda que “nuestro blanco, nuestro blanco, nuestro blanco es el amar a Dios”. Un canto alegre y comprometido que hace visible la esencia de nuestro carisma: el amor como principio, camino y meta de todo lo que somos.

Amor y caridad fraterna: signo del Espíritu Santo

La letra de la canción nos recuerda que del amor a Dios brota también la caridad fraterna, signo inequívoco de la presencia del Espíritu Santo en medio de nosotros. Como escribió la Forma de vivir: “Del amor de Dios nace la caridad con el prójimo; y así, la paz de los religiosos entre sí es muy cierta señal de que el Espíritu Santo vive en ellos”.

Celebrar el aniversario del Breve es, por tanto, más que recordar un hito jurídico: es renovar el deseo de vivir en comunidad, de orar con fidelidad, de entregarnos en la misión y de testimoniar que Cristo es nuestro único fin.

Hoy, como hace más de un siglo, los Agustinos Recoletos volvemos a decir con fuerza: Nuestro blanco es el amar a Dios. Que esta festividad nos encuentre alegres, agradecidos y dispuestos a seguir caminando como familia religiosa unida, con un solo corazón y una sola alma dirigidos hacia Él.