En un día marcado por la fraternidad, la oración y el recuerdo agradecido, el Prior General de los Agustinos Recoletos, fray Miguel Ángel Hernández, presidió una Eucaristía en la iglesia del Colegio Internacional San Ildefonso de Roma. Religiosos de menos de cinco y de más de cincuenta años de profesión compartieron juntos esta celebración como parte de su camino de formación permanente.
Una jornada de comunión entre generaciones
Este miércoles, la comunidad del Colegio Internacional San Ildefonso en Roma acogió un momento especialmente significativo: la celebración del Jubileo de la vida consagrada para religiosos agustinos recoletos de dos etapas vitales —aquellos con menos de cinco años de profesión solemne y aquellos con más de cincuenta. En el marco del programa de formación permanente por etapas, la jornada fue un verdadero símbolo del caminar juntos, donde la experiencia de los mayores iluminó el entusiasmo de los más jóvenes.
Una homilía que toca el corazón
Durante la Eucaristía, el Prior General, fray Miguel Ángel Hernández, dirigió una homilía centrada en la misericordia de Dios y en la necesidad de un corazón transformado. A partir de la figura bíblica de Jonás y el Padre Nuestro, fray Miguel Ángel animó a los religiosos a no actuar desde la lógica del juicio, sino desde la ternura de Dios.
“No quiero que el mundo sea como yo lo sueño, sino como tú lo sueñas”, expresó, citando la oración del Padrenuestro como escuela de comunión y transformación interior.
A los mayores: gratitud y luz
En su mensaje, el Prior General expresó un profundo reconocimiento a los religiosos con más de medio siglo de entrega:
Doy gracias a Dios por vuestra fidelidad.
Los que habéis entregado más de medio siglo de vida sois un faro de la Recolección: vuestra luz guía, anima y enseña a amar más.#AnunciadACristo #VidaConsagradahttps://t.co/e5AhN2sdO0— Miguel Ángel Hernández (@PriorGeneralOAR) October 8, 2025
Su testimonio —añadió— es profético en un mundo cambiante, no por haber sido perfectos, sino por haber confiado siempre más en el amor de Dios que en sus propias fuerzas.
A los jóvenes: confianza sin miedo
Fray Miguel Ángel dirigió también unas palabras muy cercanas a los religiosos que viven sus primeros años de vida como profesos solemnes de nuestra Orden:
A los jóvenes: no tengáis miedo si descubrís algo del corazón de Jonás.
El Señor no busca corazones perfectos, sino corazones que se entregan por amor a Dios.#AnunciadACristo #VidaConsagrada— Miguel Ángel Hernández (@PriorGeneralOAR) October 8, 2025
Los animó a vivir su vocación como peregrinación de transformación, confiando en que Dios sigue obrando incluso cuando no lo sentimos.
Un llamado común a orar con verdad
El mensaje fue claro para todos: jóvenes y mayores están llamados a vivir con verdad su consagración, a dejarse moldear por la Palabra, a ser hombres de oración profunda y de entrañas misericordiosas.
“El mundo necesita testigos valientes, compasivos, religiosos capaces de mirar con ternura incluso a una Nínive pecadora”, afirmó con fuerza.
Recordó también que el Jubileo no debe vivirse solo como una celebración externa, sino como una invitación interior a pasar de la justicia que excluye a la esperanza que abraza; del deber cumplido a la oración que transforma.


