En el marco de la campaña Agosto con A de Agustín, los Agustinos Recoletos presentan Recoletos Podcast, una apuesta renovada para llevar el carisma agustiniano al corazón de los oyentes. El proyecto inicia con el relanzamiento del podcast Inquietar, disponible desde este jueves 21 de agosto en las principales plataformas de audio.
Una nueva voz para un mundo digital
La música, la palabra y los nuevos lenguajes son caminos privilegiados para anunciar el Evangelio en el siglo XXI. Consciente de ello, la Orden de Agustinos Recoletos da un paso más en su misión con el lanzamiento de Recoletos Podcast, un espacio pensado para quienes buscan inspiración, interioridad y compañía en medio de la vida cotidiana.
Cada episodio será una oportunidad para dejarse interpelar por la espiritualidad de san Agustín, por su amor apasionado a Cristo y por la fuerza transformadora del carisma recoleto.
El regreso de Inquietar
El proyecto comienza con el relanzamiento del podcast Inquietar, que volverá a escucharse con un formato fresco, cercano y semanal. A partir del 21 de agosto, cada jueves los oyentes podrán disfrutar de un nuevo episodio en sus plataformas de podcasting favoritas: Spotify, Apple Podcasts, Google Podcasts, entre otras.
“Inquietar” recoge el eco de la célebre frase de san Agustín: “Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”. Una invitación a vivir con el corazón despierto, a buscar la verdad y a dejarse transformar por la gracia.
Agosto con A de Agustín: un mes para escuchar al corazón
Este lanzamiento se enmarca dentro de la campaña Agosto con A de Agustín, que durante todo el mes ofrece contenidos especiales para volver al corazón, escuchar al Maestro interior y redescubrir la riqueza de la espiritualidad agustiniana. Con Recoletos Podcast, los Agustinos Recoletos refuerzan su presencia en el continente digital, compartiendo esperanza en un lenguaje adaptado a los tiempos de hoy.
Una invitación a caminar juntos
Recoletos Podcast quiere ser más que un programa: aspira a ser un acompañante en el camino de la fe, una voz amiga que ayude a descubrir que la vida cristiana es siempre una historia de esperanza. Como recordaba san Agustín en uno de sus sermones: “Cantemos al Señor un cántico nuevo. No con la lengua, sino con la vida” (Serm. 34).

